|

No hay nada más fácil en la vida que ejercer el rol de Poncio Pilatos, lavarse las manos ante las injusticias y luego decir que no se pudo hacer nada para cambiar el destino de las cosas.
Ser Secretario General de la Organización de Estados Americanos en un momento en el que América Latina se presenta como el continente más desigual del mundo. En una década en la que están resurgiendo viejas prácticas comunistas, totalitarias y vencidas en algunos gobiernos latinos, y en el que grupos terroristas pretenden sembrar el terror en las poblaciones, es sin duda un reto que debe ser asumido con VOLUNTAD, con consciencia, compromiso, responsabilidad y especialmente con autoridad, todo muy lejano a lo que hubiese hecho Poncio Pilatos si fuese hoy día Secretario General de la OEA. Entonces ¿hasta cuando piensa José Miguel Insulza, Secretario General de la OEA, que los jóvenes que permanecen en huelga de hambre a las puertas de la sede de este organismo en Venezuela podrán seguir allí vivos y sin comer esperando que Él honre su compromiso y venga al país? Los jóvenes no están pidiendo nada extraordinario al Secretario General, quien a diario opina sobre la política interna de Chile, acudió a Bolivia en la crisis que tuvo Evo Morales recientemente, visitó a Honduras cuando estaba instaladote su Presidente de Facto, y pidió que en el seno de la OEA se dirimiera la controversia por la invasión del territorio de Costa Rica por parte del Gobierno de Nicaragua. Todo esto porque lo faculta la Carta Fundacional y la Carta Democrática Interamericana. Hablemos de artículos de las Cartas de la OEA, para que luego no se diga que acá en Venezuela grupos opositores y radicales desconocen el contenido de dichas Cartas. Insulza no viene al país porque según Él, el artículo 18 de la Carta Democrática señala: “Cuando en un Estado Miembro se produzcan situaciones que pudieran afectar el desarrollo del proceso político institucional democrático o el legítimo ejercicio del poder, el Secretario General o el Consejo Permanente podrá, con el consentimiento previo del gobierno afectado, disponer visitas y otras gestiones con la finalidad de hacer un análisis de la situación”(…) Insulza advierte basándose en ese artículo que sólo vendrá a Venezuela si el Gobierno se lo autoriza. Habrá que recordarle al Secretario General que el gobierno venezolano le ha dado la autorización desde diciembre del 2009, cuando él dijo que vendría al país. No obstante, basta con que manifieste PÚBLICAMENTE que desea venir a Venezuela, para que el gobierno extienda su invitación porque internacionalmente quedaría muy mal visto si no le abre las puertas al Secretario General del ÚNICO organismo internacional, y por ende hemisférico, que vela por la democracia de sus Estados partes. Todavía no hemos visto una PUBLICACIÓN del Secretario General manifestando que desea venir a Venezuela y que este país no le da permiso. ¿Hasta cuando Insulza piensa hacer pública su solicitud? Quizás sea cuando se inicien los servicios funerarios de estos jóvenes, o cuando Franklin Brito cumpla un año de fallecido, para venir a una misa conmemorativa. Sigamos hablando de artículos, vayamos al meollo de la protesta de los 23 jóvenes que están en huelga de hambre: ¿qué solicitan? ellos exigen que el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo, el Poder Judicial, el Poder Electoral y el Poder Moral de nuestra República, hagan cumplir nuestra Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en su artículo 200 que señala: “Los diputados o diputadas a la Asamblea Nacional gozarán de inmunidad en el ejercicio de sus funciones desde su proclamación hasta la conclusión de su mandato o de la renuncia del mismo (…) Los funcionarios públicos o funcionarias públicas que violen la inmunidad de los y las integrantes de la Asamblea Nacional, incurrirán en responsabilidad penal y serán castigados o castigadas de conformidad con la ley.” Es decir, los estudiantes están solicitando en nombre del Artículo 5 de nuestra Carta Magna que dice que “la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, quien la ejerce directamente en la forma prevista en esta Constitución y en la ley, e indirectamente, mediante el sufragio, por los órganos que ejercen el Poder Público”, se respete la soberanía del pueblo que votó por José Sánchez Montiel “Mazuco” en el estado Zulia, Biaggio Pillieri en Yaracuy y Freddy Curupe en Anzoátegui, para que fuesen sus diputados, es decir, sus representantes ante el Poder Legislativo del país. Acá no hay para donde agarrar, el pueblo en ejercicio de su soberanía los eligió a través del voto como sus diputados, el pueblo les dio la libertad, y hoy son diputados presos a quienes los Poderes Públicos constituidos le violan su inmunidad parlamentaria. Es así como llegamos al artículo 20 de la Carta Democrática Interamericana, mi favorito, que dice, y lo escribiré textual: “En caso de que en un Estado Miembro se produzca una alteración del orden constitucional que afecte gravemente su orden democrático, cualquier Estado Miembro o el Secretario General podrá solicitar la convocatoria inmediata del Consejo Permanente para realizar una apreciación colectiva de la situación y adoptar las decisiones que estime conveniente. El Consejo Permanente, según la situación, podrá disponer la realización de las gestiones diplomáticas necesarias, incluidos los buenos oficios, para promover la normalización de la institucionalidad democrática. Si las gestiones diplomáticas resultaren infructuosas o si la urgencia del caso lo aconsejare, el Consejo Permanente convocará de inmediato un período extraordinario de sesiones de la Asamblea General para que ésta adopte las decisiones que estime apropiadas, incluyendo gestiones diplomáticas, conforme a la Carta de la Organización, el derecho internacional y las disposiciones de la presente Carta Democrática”. Vayamos por partes: 1) ¿Existe una alteración del orden constitucional en Venezuela como Estado Miembro? La respuesta es: sí. Se violan los artículos 5, 200 y 333 (entre otros) de nuestra Constitución. 2) ¿Insulza ha solicitado convocar inmediatamente el Consejo Permanente para apreciar colectivamente la situación? No, no lo ha hecho, alega que ningún Estado miembro quiere hablar de ningún otro Estado miembro porque existe “armonía” en el hemisferio. Pero ¿él ha tocado la puerta siquiera, o sirve bien como Poncio Pilatos, viendo transcurrir sus 10 años en el cargo lavándose las manos en el Río Potomac de Washington DC? Los jóvenes que están en huelga de hambre a las puertas de la OEA, y al frente de algunas Embajadas de Estados Miembros de este organismo que conviven “armónicamente” con Venezuela, jóvenes que suman más de veinte y que pronto sumarán más de cien. Están solicitando lo que en la Carta Democrática Interamericana se señala, como algo normal, que es que los Estados Miembros de la OEA sean Estados Democráticos cabalmente: que respeten la Constitución y la Ley, que garanticen los Derechos Humanos, entre otras características. Solicitan pues, que el Secretario General de la OEA venga a Venezuela y en ejercicio de sus funciones haga sus buenos oficios para que se cumpla la Constitución, y estos diputados sean juramentados para que emprendan las labores para las que el pueblo de Venezuela, en ejercicio de su soberanía les eligió.
|