|

El 13 de junio de 2008, en la ciudad de Bogotá fue firmado un acuerdo de lucha contra el terrorismo y narcotráfico. Suscrito por todos los países que hacen vida dentro del Parlamento Latinoamericano, ratifica el compromiso de todos los gobiernos de Latinoamérica a luchar en contra de grupos irregulares que violan constantemente las leyes y financian sus actividades con el tráfico de drogas. Además, se repudia la práctica del secuestro y se exhorta a garantizar y resguardar las vidas de quienes han padecido estas situaciones.
En la actualidad, Colombia ha realizado una serie de acusaciones graves sobre hospedaje y pernocta de grupos irregulares en territorio de Venezuela. Las pruebas presentadas ante la Organización de Estados Americanos, OEA, son consistentes con coordenadas pertenecientes al estado venezolano, en zonas donde han aumentado los índices de criminalidad, secuestro y cobro de vacunas desde hace 8 años, aproximadamente. La reacción del gobierno venezolano fue romper todo tipo de relación con Colombia, luego de más de 20 años de relaciones progresistas y fructíferas para ambas naciones. El último conflicto que amenazó las relaciones de estos países hermanos, fue el escenificado en el Golfo de Venezuela en agosto de 1987, cuando la corbeta colombiana Caldas invadió el espacio marítimo venezolano, lo que generó el mayor movimiento de tropas realizado por las Fuerzas Armadas Nacionales en los últimos 50 años. Aún con esta violación de la soberanía, reinó la solución diplomática de conflictos para establecer la paz en la región y avanzar en acuerdos beneficiosos para sus pueblos. Según los principios permanentes e inalterables del Parlamento Latinoamericano (PARLATINO), los estados miembros deben condenar la amenaza y uso de la fuerza contra la independencia política y la integridad territorial de cualquier Estado; lograr la solución pacífica, justa y negociada de las controversias internacionales; y garantizar la prevalencia de los principios de derecho internacional referentes a las relaciones de amistad y cooperación entre los Estados. Es por ello, que el gobierno venezolano y sus representantes en el PARLATINO, se han equivocado al insultar al gobernante de turno colombiano, en lugar de intentar esclarecer la situación de albergue, consciente o inconsciente, de grupos irregulares como las FARC. El quiebre de las relaciones colombo-venezolanas, atentan contra la economía de ambos países, aumentando el contrabando, desempleo, desabastecimiento y miseria en la frontera. Este 26 de septiembre, se eligen los representantes nacionales ante el PARLATINO, además de quienes representarán a la sociedad en la Asamblea Nacional. Es momento de cambiar la política internacional de Venezuela, pues, en lugar de tener una chequera ambulante, se debe intentar cooperar con países hermanos; logrando así una integración sincera en Latinoamérica que redundará en beneficios económicos, sociales y políticos para todos. UNIDAD para Latinoamérica y CAMBIO para todos.
|