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Stalin González, presidente en dos oportunidades de la Federación de Centros Universitarios de la Universidad Central de Venezuela, dirigente político del partido Un Nuevo Tiempo, candidato lista por el municipio Libertador para las elecciones de la Asamblea Nacional del próximo 26 de septiembre. Quienes lo conocen lo describen como callado e introvertido pero muy conciso en sus opiniones y acciones. Sus amigos más cercanos lo reconocen como un “gran líder” y lo consideran el gran articulador y cerebro organizativo del Movimiento Estudiantil del 2007. Stalin González se ha destacado por ser un joven dirigente político con sueños de cambios y un gran reto: Caracas.
¿Por qué comienzas en la política? Eso viene de la casa, de la familia, mi papá, mi mamá. Mi papá era dirigente sindical de Bandera Roja (BR) y mi mamá del sindicato de obreros de la UCV y por eso siempre he estado en esto, siempre he querido estar en donde se pueden cambiar las cosas y creo que con la política se pueden cambiar no sólo el rumbo de éstas sino el de un colectivo. La casa siempre era la asamblea de mi papá o la reunión de mi mamá, la discusión del contrato colectivo o la marcha del primero de mayo; todos los domingos íbamos a visitar a los amigos presos de mi papá al cuartel San Carlos, claro que manteniendo mi vida de niño: fiestas, juegos, cine, pero siempre estuvo la política: marchas, foros, talleres, cursos de formación, y acompañaba a mi papá a casi todo… ¿Por qué? Porque me gustaba, me calaba esas reuniones desde pequeño, tendría nueve o diez años, pero las disfrutaba y así fui aprendiendo. “UNIVERSITARIO” DESDE CHIQUITO Al llegar a la UCV ya era jefe de la juventud de BR y participaba en la Coordinadora Regional de Estudiantes de Educación Media (CREEM), experiencias que le permitieron avanzar rápidamente en la política universitaria al ser candidato a la Presidencia de la Federación de Centros Universitarios estando apenas en segundo año de la carrera. ¿Cómo fue tu inserción en la política universitaria? Cuando entré a la universidad ya tenía vida política hecha, ya era jefe de la juventud de BR y el mundo político de la universidad me conocía. Entré y me metí en la campaña de Claudia Heredia a la Federación y ganamos las elecciones. Empecé a llevar los trámites internos de la federación, los administrativos. A pesar de que no tenía cargo electo, todo lo que tenía que ver con presupuesto lo llevaba yo: transporte, comedor, y todo eso me ayudó después, cuando gané la federación, a hacer las cosas que hicimos. ¿Eso fue al año siguiente? Sí, fui candidato a Presidente de la Federación en segundo año, en el 2003, contra Braulio Romero, del movimiento oficialista MR 200. Yo tenía una plancha de coalición de grupos internos y partidos políticos y perdimos por 212 votos. Quedé como secretario general, pero de los años que tuve ese fue el más difícil porque en la Federación la Secretaría General queda al lado de la Presidencia y entonces todos los días cuando llegaba, estaban ese poco de chavistas con una pancartota que decía “territorio liberado, la UCV es del pueblo” o algo así. Todos los días me echaban pega loca en la cerradura, me partían una llave, me robaron la computadora, me rayaron el carro, todos los días era un rollo, pero no me importaba porque no íbamos a abandonar los espacios. ¿Qué hicieron entonces para seguir trabajando? Nosotros montamos nuestro plan político por un año como si tuviéramos la Federación. No teníamos la Presidencia pero teníamos la Secretaría General, mas todos los centros de estudiantes, entones yo iba y me metía en las reuniones que no me correspondían porque es muy presidencialista y en todos los órganos de la Universidad que tiene que ver con la Federación va es el Presidente, entonces yo me aparecía en todas esas reuniones y tenía líos con él. Por eso creo que fue el año más difícil de todos, porque además tenerlos de vecinos no era nada fácil, nadie quería subir por el miedo que daba que todos los chavistas estaban en la presidencia. Pero se equivocaron en su gestión, se dedicaron a acusarnos de haber malgastado el dinero un año antes y se desgastaron en ese tema sin comprobar nada. Así pasaron tres o cuatro meses y tardaron mucho para ajustarse al esquema administrativo interno de la Federación más allá de lo político, además, ensayaron cosas muy malas, empezaron a comprar cosas con cooperativas por ser del gobierno y fallaron en el transporte, en el comedor, que es lo que más le afecta al estudiante. ¿Y tú que hiciste? Yo no me desgasté a pelear con ellos, seguimos organizándonos y todo luego tuvo un resultado que fue ganar la Federación, exactamente 12 meses después, cuadruplicándoles los votos. Creo que es la única vez que ha pasado, ganamos los tres consejeros universitarios, 17 de los 22 consejeros de facultad y así duré un año, prácticamente sin oposición, lo que también es malo porque puedes cometer errores y no hay quien te los diga. Nos dedicamos ese año a trabajar únicamente por lo interno, eso fue en el 2004 y en la gestión de Claudia yo había aprendido todo lo que se debía hacer, entonces llegamos y lo hicimos, cambiamos lo que se tenía que cambiar, además que nosotros éramos un grupo político dentro de la Universidad, teníamos profesores, trabajadores, habíamos ganado el rectorado, teníamos representación en toda la Universidad y éramos una fuerza más allá de los estudiantes y podían estar o no con nosotros, pero tenían que escucharnos. ¿Luego de ese año apostaste a la reelección? Sí, y volvimos a ganar, esta vez a Héctor Rodríguez como cabeza del oficialismo. Ese fue el año en el que el Consejo Universitario intervino administrativamente Servicios Básicos en el núcleo de Maracay y a mí me nombraron de la comisión interventora. Éramos dos decanos y yo, y tenía que viajar tres veces a la semana a Maracay por 4 meses seguidos... ¿Cómo alguien lleva esa vida y estudia? Bueno, ahí íbamos. Era un sacrificio, en vez de ver la carga completa veía sólo tres materias, no podía hacer otra cosa porque si las veía todas no me daba tiempo. ¿Por qué si ganaste la Federación para el 2005 – 2006, estuviste hasta 2007? Ese año la comisión electoral no convocó elecciones. Fue un acuerdo político, se hizo una reunión de todos los factores estudiantiles de la universidad y llegamos a un acuerdo entre todos de no tener elecciones porque eran las presidenciales y todos estábamos metidos, nosotros con Rosales y Héctor Rodríguez, que había quedado como secretario de cultura, estaba con Chávez. El acuerdo fue realizarlas en marzo, porque para tener elecciones tienen que estar en clase las 46 escuelas y los únicos meses en que todos coincidimos es en noviembre, como tradicionalmente se hace, y en marzo. Sin embargo, ese año bioanálisis no estaba en clase y se tuvieron que correr para noviembre. Yo estuve un año más que no debía, pero ya yo quería entregar, luego de cuatro años haciendo lo mismo no quería estar más ahí. ¿Y el trabajo entonces salió de los espacios de la UCV? Ese año nos habíamos empezado a salir. Estuvimos en lo de los hermanos Faddoul, en la campaña de Rosales. Luego, en marzo de 2007, decidí ingresar a UNT y me nombraron vicepresidente de sectores, ya estaba en otra cosa, no me estaba encargando de todo en la Federación, cuando llegó el cierre de RCTV. Y el Movimiento Estudiantil Exactamente, el Movimiento Estudiantil. Ahí me encargaba de las reuniones, de organizar el esquema del parlamento estudiantil, ya estaba Ricardo Sánchez encargándose como tal de las cosas de la Federación. A mí eso me agarró de salida. Creo que dentro de ese grupo tenía más recorrido político, pero lo más importante de todo fue lo que se logró: ganamos la reforma y se le emprendió un espíritu distinto a la política en Venezuela. Veníamos de perder las presidenciales y con el Movimiento aprendí mucho. ¿Cómo qué? La política en la UCV es muy distinta de lo que puede ser en otras universidades privadas, entonces aprendí a lidiar con otras personas que no trabajan ni piensan como yo, que hacían las cosas distintas, que no creían en los partidos políticos. Lo mejor que tuvimos fue que el Movimiento tomaba sus propias decisiones, nadie veía a imponernos nada, pero vivimos cosas muy tensas como la noche del dos de diciembre, cuando la reforma, nos llamaban del gobierno y nos pedían que reconociéramos. Junio y finales de noviembre de 2007 fueron los días con más tensión de mi vida. Además, estaba esa gran cantidad de jóvenes en la calle, la responsabilidad que teníamos de lidiar con los que querían quemar cauchos, con los más tranquilos, no era nada fácil. UNA “CRECIDA” POLÍTICA ¿Por qué lanzarte a Alcalde Libertador? Lanzarme a candidato no fue una decisión mía nada más sino de todo un equipo. El partido me plantea lo de la candidatura a la Alcaldía y estuve dos días pensándolo, luego acepté. Eso fue en diciembre de 2007 y en Enero comenzamos a hacer el trabajo. Pasé del mundo universitario a ir a reunirme con 22 parroquias, con mucha gente que lo que había hecho, si acaso, era verme por televisión en algún momento. No tenía relación con ellos y tuve que empezar a formar estructura. Han pasado dos años y todavía hay quienes critican esa decisión. Lo que les puedo decir es que dirijan la crítica a donde tiene que ser, yo fui candidato a la Alcaldía Libertador porque no había ningún gran candidato de la oposición. La oposición nunca había trabajado el tema de Caracas, había un plan metropolitano pero no de Libertador y creo que tenía que ir hacia allá, a pesar de que me vieran como un chamito de 27 años que quería ser Alcalde… ¿Pero eso te afectó? Son cosas que pasan. ¿Te imaginas que hubiese pasado la campaña respondiendo a esas críticas? Se me hubiese ido la vida en eso. Recuerda que yo perdí por algo más de 80 mil votos y desde el principio supe que era un camino difícil. Nadie va a una campaña a perder, yo vi que había una gran posibilidad de ganar, creo todavía la hay, y en ese momento me sentí bien. Logramos muchas cosas, consolidamos organización, empezamos a construir un partido fuerte en Caracas y yo creo en los partidos, ahorita somos los únicos que tienen dos candidatos aquí y aunque queramos más, creemos en que la unidad es prioritaria. ¿Crees que tu mensaje caló por venir de la representación del Movimiento Estudiantil o por el trabajo que hiciste en las comunidades? Creo que fueron las dos cosas, la verdad es que caminamos bastante, llegamos a bastantes sitios en donde nadie había ido en mucho tiempo y eso ayudó muchísimo. Claro que la televisión como herramienta contribuyó porque fueron casi seis meses de exposición mediática. Eso ayuda. Me sorprendí porque cuando comencé la campaña tenía 64% de conocimiento en una ciudad en la que viven tres millones de personas, y terminé con casi 90%. Creo que el hecho de ser alguien distinto a lo que era por tradición la oposición, ayudó. Perdimos una elección, sí, pero no perdimos la república y seguimos pa’ lante. “CARACAS ES EL RETO” Ahora eres primero en lista ¿Crees que ese trabajo servirá? ¡Claro! Son dos años de seguir manteniendo el equipo, de seguir visitando las comunidades, y si bien no lo hacía como candidato, el trabajó está dando frutos. Recuerda que hemos hecho jornadas médicas, torneos deportivos, reuniones en los sectores, y ahí nos montamos y trabajamos. ¿Por qué si te lanzaste a Alcalde y perdiste ahora vas a la Asamblea Nacional? Esa candidatura, la de la Alcaldía Libertador, fue planteada por el partido y fuimos a esas elecciones a ganar, pero conciente de lo que venía, que no era fácil y que el gran reto era organizar y abrir una brecha. Aquí estamos ahora trabajando por construir el futuro, lo que comenzamos en el 2008 este año lo vamos a consolidar y vamos a seguir trabajando por una mejor Caracas en el futuro. ¿Cómo manejas tu vida política con tu familia? En estos tiempos de perseguidos y presos políticos no es fácil, sin embargo ellos siempre me han apoyado. La política nunca me ha frenado el hacer cosas, sólo que ahora con una niña uno lo piensa más pero siempre sigo, de verdad no me frena. Nosotros tenemos un trabajo, creo en la política, en este país, en que podemos ser mejor y en eso estamos, apostando a que podemos tener un país mejor y comencemos a construir una verdadera democracia  STALIN CON SU BEBE SOFIA DEL VALLE  STALIN CON SU BEBE SOFIA DEL VALLE  STALIN CON SU BEBE SOFIA DEL VALLE CON SU ESPOSA PATRICIA UN “SECUESTRO” AL CONSEJO UNIVERSITARIO EN EL 2005 Entraron a sesión y les tranqué la puerta, nadie entraba ni nadie salía, y les mandé a todos comida del comedor para que vieran lo que estaban comiendo los estudiantes. Luego de eso cambiaron las políticas, pudimos comprar las freidoras, se abarataron costos y hubo más variedad con buena calidad.
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